para leer correctamente, escribir de forma coherente o reconocer las sílabas y los fonemas
les genere aún más dificultades, afectando su rendimiento académico y su autoestima. De
igual manera, la falta de una intervención temprana y eficaz en estos casos vincula la brecha
de aprendizaje, debido a que muchos estudiantes siguen avanzando sin haber consolidado
competencias básicas, lo que les dificulta progresar en áreas más complejas del
conocimiento.
En Ecuador, uno de los problemas más persistentes en el ámbito educativo es la
deficiencia en la comprensión lectora y el reconocimiento de fonemas. Según la
Organización de las Naciones Unidad para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO,
2022), solo el 36% de los estudiantes de 10 años logran tener una comprensión lectora
adecuada, lo que refleja una gran dificultad en el desarrollo de habilidades fundamentales
para el aprendizaje. Además, el problema es más grave en los niños de bajos recursos,
quienes enfrentan múltiples barreras, como la falta de acceso a materiales educativos, la
escasez de apoyo académico fuera del aula y, en muchos casos, un entorno familiar con
menos recursos para fomentar el aprendizaje.
En cambio, los estudiantes provenientes de familias con mayor poder adquisitivo
suelen contar con mejores condiciones para desarrollar sus habilidades lectoras, lo que
genera una brecha educativa significativa entre los distintos estratos sociales (Sanmartín et
al., 2023). Por consiguiente, esta situación es más notoria entre los varones, quienes tienen
un desempeño inferior en comparación con las mujeres, especialmente en lo relacionado
con el reconocimiento fonético.
A nivel internacional, la situación de la comprensión lectora también representa un
desafío crítico. Según el Grupo Banco Mundial (2022), alrededor del 70% de los niños de 10
años en el mundo se encuentran en lo que se denomina pobreza de aprendizaje, lo que
implica que no son capaces de leer ni comprender un texto simple. Esta tendencia refleja un
patrón global similar al de Ecuador, en el que los varones muestran mayores dificultades en
el desarrollo de estas competencias fundamentales. A su vez, visto en el grupo de