El número promedio de historias dictadas por niño fue 5,1 (DE=1,7) y la tasa de
participación en dramatizaciones fue 93%. La dosis (n.º de historias) se asoció positivamente
con ganancias en cooperación (β=.28, p=.021) y autorregulación (β=.25, p=.036), patrón
coherente con la evidencia de storytelling y story-acting: mayor frecuencia de participación
potencia beneficios en autorregulación y juego cooperativo (Nicolopoulou et al., 2015).
Se observaron efectos mayores en el cuartil inferior de lenguaje oral inicial
(interacción tratamiento×cuartil: F(3,76)=3,11, p=.031). En ese subgrupo, la mejora en
prosocialidad fue d=0,72. Este hallazgo respalda la hipótesis sociocultural de que el
andamiaje narrativo-dramático —que externaliza el discurso y los roles— facilita la
regulación socioemocional en niños con recursos lingüísticos iniciales más modestos
(Vygotsky, 1978; Bodrova y Leong, 2007).
Docentes reportaron disminución de “interrupción del juego” y “conflictos por
turnos” durante las últimas tres semanas (diarios de aula). Esta tendencia es compatible con
la literatura que vincula procesos de calidad (interacciones sensibles, lenguaje emocional,
andamiaje de turnos) con resultados socioemocionales en ECEC (OECD, 2021; OECD, 2017).
Aunque la intervención fue breve y de baja intensidad, los tamaños de efecto
obtenidos son comparables a los informados en ensayos de componentes de ASE en
preescolar cuando hay enseñanza explícita y práctica situada (p. ej., HEAD START REDI y
PATHS-Preschool; Bierman et al., 2008; Nix et al., 2016), y con intervenciones centradas en
clima emocional y coaching docente (CSRP; Raver et al., 2008; Watts et al., 2018, 2023).
La secuencia se implementó con materiales disponibles en aula (carteles, telas, títeres
simples), ajustándose al Currículo de Educación Inicial y a las Orientaciones de Educación
Socioemocional vigentes (Ecuador, 2014/2025). El costo marginal fue nulo y la fidelidad
media superó 85%. Lo anterior es coherente con recomendaciones UNESCO/UNICEF sobre
integrar el ASE a experiencias lúdicas cotidianas (UNESCO, 2023; UNICEF, 2019).
La combinación sistemática de narrativa (dar voz a experiencias y emociones) y
dramatización (ensayar roles y normas compartidas) generó mejoras pequeñas-moderadas